Pensamiento Del Día

Nosotros tenemos la mente de Cristo (1 Cor. 2:16).

Si nos damos cuenta de que los defectos de los demás nos irritan fácilmente, deberíamos preguntarnos: “¿Qué puedo hacer para reflejar mejor ‘la mente de Cristo’?”. Recordemos que las debilidades de los apóstoles nunca hicieron que Jesús perdiera la calma. Veamos el caso del apóstol Pedro. Cuando Jesús estaba caminando sobre el agua y le dijo que saliera de la barca y viniera hacia él, Pedro efectivamente anduvo sobre el agua. Pero al mirar la tormenta, sintió miedo y comenzó a hundirse. ¿Se enojó Jesús con él? ¿Le dijo algo así como: “Bien merecido te lo tienes. Que te sirva de lección”? Al contrario, la Biblia dice que “extendiendo la mano, lo asió, y le dijo: ‘Hombre de poca fe, ¿por qué cediste a la duda?’” (Mat. 14:28-31). Si alguno de nuestros amigos, parientes, o familiares parece perder la fe, démosle la mano y tratemos de fortalecerlo. De este modo imitaremos la manera apacible en que Jesús trató a Pedro.

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